Quizás alguno de nosotros nos entre ese tipo de morriña echando de menos aquella niñez, tan lejana y cercana a la vez durante estos días de septiembre.
Quien no recuerda esos días en los qué terminaba el verano y dejábamos colgadas nuestras chancletas de plástico y colores, minúsculas en esos pequeños pies que tanto habían chapoteado durante ese caluroso verano en playas, ríos y embalses incrustados en la piel de toro .
Comenzaba el nuevo curso y cambiásemos las chancletas de colores por los zapatos y botas de piel que chapotearían sobre charcos y nieve durante el largo invierno.
Comenzaba un nuevo curso y con ello nuestros nuevos pasos en el nuevo curso .Todo era nuevo, el uniforme, la maleta, los libros, el cartapacio, y las pinturas de colores!
En 1933 se funda la fábrica alpino en Gerona, la fábrica en un principio se dedica a la fabricación de juguetes de madera
Los hermanos Masats empiezan a utilizar los trozos de madera que sobran de la fabricación de juguetes en la fábrica familiar para realizar lápices de colores, lo hacen en su propia cocina donde fabrican los primeros lápices de colores y minas.
Es después de la guerra civil española cuando en 1942 la fábrica Alpino consigue un gran éxito en España y Europa.
En 1946 la fábrica se instala en Barcelona y consigue estar dentro de todas los hogares y escuelas del país.
Definitiva mente fueron las pinturas que llenaron de color nuestras intensa niñez.
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